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OCIO / NATURALEZA

La Pedriza, al fin,
libre de domingueros

El Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares renace tras el cierre parcial del tráfico y la prohibición del baño desde el 6 de junio de 2016

José Luis Alonso

charca verde

Definitivamente han desaparecido: no habrá más flotadores, colchones, sillas plegables, mesas, hamacas, botellas de plástico, restos de comida, música mala en altavoces portátiles, bañadores horteras fosforitos, graffitis en las rocas... Tras varios años de protestas de colectivos vecinales de Manzanares el Real y grupos ecologistas, La Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid ha charquita junto a charca verdeaprobado la Resolución de 26 de mayo de 2016 que tiene como finalidad proteger y recuperar el entorno de la Cuenca Alta del Manzanares, más concretamente la Pedriza (pues el Parque Regional abarca una extensión mucho mayor, desde el Pardo junto a la ciudad de Madrid, del que la Pedriza es solo una parte).

La situación el verano pasado era caótica: aparcamientos atestados, bolsas de basura abandonadas, domingueros con neveras, consumo de alcohol, tiendas de campaña incluso en la Charca Verde, ruido descontrolado y orillas del Manzanares degradadas. El detonante de las protestas ecologistas probablemente fueron las reuniones de clanes de cierta etnia (no los únicos pero sí los más devastadores) en la parte conocida como El Tranco, concretamente junto a los dos bares a la entrada del parque y final de la urbanización.
Hoy todo ha cambiado respecto al verano pasado: aunque en el Tranco siguen parando familias, el trayecto junto al río conforme se va subiendo se va despoblando, pues solo está al alcance de excursionistas con ganas de caminar y fondo para hacerlo. El cierre del tráfico propicia que no pueda llegar cualquiera a la Charca Verde sino solamente quien quiera sacrificarse tras una caminata de hora y media para encontrar la soledad en unión con la naturaleza.

En primer lugar se ha prohibido el baño en todo el río, lo que en realidad ya era así excepto en la Charca Verde. La realidad hoy es que los visitantes se siguen bañando. Quien escribe no ha visto ningún agente sancionando a bañistas y bien fácil resultaría hacerlo, pero el cierre del tráfico resulta más que suficiente para conservar el entorno del Manzanares. Lo cierto es que el impacto ambiental de visitantes solo afecta a los alrededores del Tranco, Garganta de la Camorza y en menor medida hasta Cantocochino. De allí para arriba los visitantes antes de las 18.30h (cuando se abre la barrera) se cuentan con los dedos de la mano a diario, aunque en festivo tampoco abundan. Y tras las 18.30h no entran más de diez automóviles.

La segunda medida es el cierre parcial de la barrera horario cierre barrera pedriza que controla el acceso por carretera a Cantocochino desde las 9.30h hastra las 18:30h. Esto preserva el paraje de avalanchas de vehículos en su parte media y de multitudes (que no de senderistas) en la parte alta.

En tercer lugar se ha prohibido el estacionamiento nocturno (pernoctar en caravanas y vehículos), pues éstos se desalojan a las 23h, aunque sí se permite dormir al raso.
Por si todo esto no fuera suficiente, se ha limitado la entrada de vehiculos de 375 a 270.

Así que los madrileños y turistas estamos de enhorabuena por haber recuperado uno de los espacios más bonitos de la Comunidad de Madrid, al fin libre de la invasión de ese visitante que solo acude a la Pedriza en los meses de calor provocando molestias a los excursionistas habituales y a los residentes, la fauna del lugar. aparcamiento canto cochino